La UNAM es el semillero de resistencia en el que el pensamiento crítico, la creación de ciencia, la inteligencia, acabaran salvando al país

Benito Taibo

Las posibilidades de encontrarse con el mundo entero en un libro son las mismas que se tienen para adquirir conocimiento en cada página, un recorrido de grandes implicaciones como el que supuso el Quijote de Cervantes al decir que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, paralelismo de su viaje y de su avidez por la lectura.

Para hablar de todo lo que conlleva un libro, la Coordinación de Extensión Universitaria, a través del Departamento de Difusión Cultural, invitó al maestro Benito Taibo, novelista, poeta y periodista, para hablar de “Leer es resistir”, como parte de la Fiesta por la Lectura, a que no puedes leer sólo un libro”, una hilarante, pero reflexiva y elocuente conversación que el autor de Persona normal sostuvo con la comunidad de Campo Uno.

“Me llamo Anna Frank” comenzó con su presentación; “Mi verdadero nombre es Sirius Black” continúo y llegó a Sherlock Holmes y al ejército espartano que luchó en el desfiladero de  las Termófilas contra los griegos, un pasaje de personajes literarios, novelas e historias famosas que aterrizaron en él mismo y sus lecturas: Benito de 57 años, “soy todos los personajes de la literatura que acabo de contar y cientos más”.

Con un acercamiento inédito con los alumnos y la mención de momentos de su propia vida, recordó una frase de Tomás Eloy Martínez, “una sentencia de muerte” que llevó a los asistentes hacia su propia introspección: “Somos lo que hemos leído o, por el contrario,seremos la ausencia de los libros que hemos dejado en nuestras vidas”, comentó. Entonces se remontó a sus propios gustos, su pasado, su lugar favorito para leer y las posibilidades de hacerlo en el sanitario o el transporte público en respuesta a la justificación del “no tengo tiempo…una mala excusa”.

A partir de ello se dirigió al libro como un templo de construcción del pensamiento, el cual, se dijo convencido, le permite al lector ver al mundo de una manera distinta dándole la posibilidad de tomar decisiones más conscientes, ser más crítico y sin prejuicios. “Descubres  la otredad, la capacidad de verte a ti mismo a través de la mirada del reflejo de los otros. Es cuando descubres que somos iguales”, comentó.

Así pues, recordó las sensaciones que le brinda la lectura, la cual le ha servido como pañuelo para el llanto, “sábana para las mejores noches de amor, bálsamo para las heridas”, mensaje que motivó su crítica a las campañas de lectura y a los programas de estudio pasados que obligaban a los estudiantes a leer el Quijote, el Cantar del Mío Cid, la Ilíaday la Odisea (sí, grandes de la Literatura). “La obligatoriedad repele a aquel quiera ser lector”. Sin embargo, recordó que un día de 1972 se convirtió en lector leyendo El sabueso de los Baskerville de ConanDoyle, y todo fue distinto.

A esto, dijo que el libro es aquel objeto que puede crear ciudadanos y pueblos más justos y libres, un ladrillo del pensamiento crítico, “ladrillo que crea civilización”, el cual adquiere valor y relevancia en sí mismo cuando es abierto y leído, cuando forma parte de nosotros mismos como personas.

 

Víctor M. Reyes Flores

 

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