Descrita por Hoffmann como una composición en constante clímax, que va y viene y que lleva al oyente al mundo de lo infinito, la Sinfonía no. 5 en do menor, op. 67 de Ludwing van Beethoven, una de las piezas más importes de la historia de la música clásica, fue la obra que la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam) interpretó en la FES Cuautitlán, el primer recinto visitado para inaugurar su gira por la Universidad.En un Auditorio de Extensión Universitario lleno, con más de 500 asistentes, el  público ovacionó a Massimo Quarta, director de la orquesta, cuando apareció en escenario. Ahí presentó la obra del compositor alemán, uno de los comienzos más famosos de todos los tiempos, una obra arreglada por cuatro movimientos que expresan sentimientos distintos en cada nota y ejecución.

Así quedó visto durante la interpretación de los movimientos, Allegro con brio, Andante con moto, Scherzo y Allegro, una muestra de violencia, poderío musical y cambios en el tono de la Sinfonía que llevaban hacia la tranquilidad y solemnidad de los instrumentos, sucesivamente hasta el final de la obra, justo cuando el público presente se puso de pie para aplaudir a la Ofunam.

Víctor M. Reyes Flores

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